Leda

El cisne en la sombra parece de nieve;
su pico es de ámbar, del alba al trasluz;
el suave crepúsculo que pasa tan breve
las cándidas alas sonrosa de luz.

Y luego, en las ondas del lago azulado,
después que la aurora perdió su arrebol,
las alas tendidas y el cuello enarcado,
el cisne es de plata ,bañado de sol.

Tal es, cuando esponja las plumas de seda,
olímpico pájaro herido de amor,
y viola en las linfas sonoras a Leda,
buscando su pico los labios en flor.

Suspira la bella desnuda y vencida,
y en tanto que al aire sus quejas se van,
del fondo verdoso de fronda tupida
chispean turbados los ojos de Pan.


Llama de amor viva

O llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!

¡O cauterio süave!
¡O regalada llaga!
¡O mano blanda! ¡O toque delicado
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado.

¡O lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con estraños primores
color y luz dan junto a su querido!

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras

By San Juán de la Cruz.

Amor,Amor

Amor, amor, un hábito vestí
el cual de vuestro paño fue cortado;
al vestir ancho fue, más apretado
y estrecho cuando estuvo sobre mí.

Después acá de lo que consentí,
tal arrepentimiento me ha tomado,
que pruebo alguna vez, de congojado,
a romper esto en que yo me metí.

Mas ¿quién podrá de este hábito librarse,
teniendo tan contraria su natura,
que con él ha venido a conformarse?

Si alguna parte queda por ventura
de mi razón, por mí no osa mostrarse;
que en tal contradicción no está segura.

By Gracilaso de la Vega

 

Solo Tu

Sólo tú le das brillo y Amor a mi Corazón.
Sólo tú me miras con tanta pureza y belleza interior.
Sólo tú llenas de Alegría a mi Alma.
Sólo tú conoces mis secretos, deseos y anhelos.
Sólo tú me transmites calor con tus manos.
Sólo tú me das fuerzas para seguir viviendo.
Sólo tú me hablas con tanta dulzura.
Sólo tú me escuchas con tanta paciencia.
Sólo tú me acaricias con tanta delicadeza.
Sólo tú me besas con tanta ternura.
Sólo tú me comprendes con tanta sutileza.
Sólo tú haces que me sienta el Ser más Feliz del Universo.
Sólo tú me das tanta seguridad en mí misma.
Sólo tú me calmas y tranquilizas cuando estoy mal.
Sólo tú eres el que puede entrar en mi Corazón y en mi Ser.
Sólo tú me abrigas cuando tengo frío.
Sólo tú eres y serás el Dueño de mi Corazón.
Sólo tú eres mi Sueño hecho realidad.
Sólo tú eres y serás el que me ama y me amará siempre.
Sólo tú eres al que amo y amaré eternamente!


Verdades

No me preguntes si te amo,
porque esa pregunta me ofende,
si pudiera colocar moneda sobre moneda
para hacer una torre de todo lo que siento,
créeme llegaría hasta el cielo.

Te amo mujer,
amo tu historia,
amo tu vida,
y amo tu paz,
inclusive me gusta verte estornudar,
tu manía de tocarte el cabello,
tu nerviosismo cuando beso tu cuello.

A pesar de que estés lejos,
lo que siento aquí dentro crece y crece,
que a veces me asusta el pensar
donde voy a poner tanto amor,
cuando ya no me quepa en el pecho.

No importa que te mudes a otra galaxia,
tu siempre estas aquí,
y sobra decir que yo vivo en un mundo dentro de ti.

Porque por más lejos que estés,
por más preguntas que hagas,
no importa el lugar donde estés,
donde tu vives es aquí... en mi corazón.

 

 

Amor Eterno

Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡Todo sucederá!
Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor

Gustavo Adolfo Bécquer

Las Fuentes Cristalinas

El día que me quieras tendrá más luz que junio;
La noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo.

Las fuentes cristalinas
irán por las laderas
saltando cristalinas
el día que me quieras.

El día que me quieras, los sotos escondidos
resonarán arpegios nunca jamás oídos.
Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo
serán cuando me quieras.

Cogidas de la mano cual rubias hermanitas,
luciendo golas cándidas, irán las margaritas
por los montes y praderas,
delante de tus pasos, el día que me quieras...
y si deshojas una, te dirá su inocente
postrer pétalo blanco : ¡Apasionadamente!
Al reventar el alba del día que me quieras,
y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,
florecerán las místicas corolas de los lotos.

El día que me quieras será cada celaje
ala maravillosa, cada arrebol miraje
de "Las Mil y una Noche", cada brisa un cantar,
cada árbol una lira, cada monte un altar.

El día que me quieras, para nosotros dos
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.


Hora tras hora, dia tras dia

Hora tras hora, día tras día,
entre el cielo y la tierra que quedan
eternos vigías,
como torrente que se despeña
pasa la vida.

Devolvedle a la flor su perfume
después de marchita;
de las ondas que besan la playa
y que una tras otra besándola expiran
recoged los rumores, las quejas,
y en planchas de bronce grabad su armonía.

Tiempos que fueron, llantos y risas,
negros tormentos, dulces mentiras,
¡ay!, ¿en dónde su rastro dejaron,
en dónde, alma mía?.

Rosalía de Castro

Definiendo el Amor

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos ha cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo,
enfermedad que crece si es curada.

Esta es el niño Amor, éste es tu abismo:
mirad cual amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo.

Francisco de Quevedo

La Dulce Boca

La dulce boca que a gustar convida
un humor entre perlas destilado,
y a no invidiar aquel licor sagrado
que a Júpiter ministra el garzón de Ida,

¡amantes! no toquéis si queréis vida:
porque entre un labio y otro colorado
Amor está de su veneno armado,
cual entre flor y flor sierpe escondida.

No os engañen las rosas que al Aurora
diréis que aljofaradas y olorosas
se le cayeron del purpúreo seno.

Manzanas son de Tántalo y no rosas,
que después huyen dél que incitan ahora
y sólo del Amor queda el veneno

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